En psicoterapia se utilizan en ocasiones las metáforas porque nos proporcionan un cambio de perspectiva. Una perspectiva es una manera determinada de mirar un asunto. Las metáforas utilizan un lenguaje simbólico que actúa con gran fuerza sobre el inconsciente, aumentando la capacidad creativa de la persona que recibe y entiende la información transmitida, y aumenta la creación de alternativas para situaciones en las que la parte racional no es capaz de solucionar.

El siguiente cuento cumple esta función:

POSESIÓN

Una persona caminaba distraídamente por la calle cuando la vio: era una enorme y hermosa montaña de oro.

El sol le daba de lleno y al rozar su superficie reflejaba tor­nasoles multicolores, que la hacían parecer un objeto galáctico salido de una película de Steven Spielberg.

Se quedó un rato mirándola como hipnotizada.

  • ¿Tendrá dueño? –pensó.

Miró hacia todas partes, pero no vio a nadie a su alrededor.

Al final, se acercó y la tocó. Estaba tibia.

Pasando los dedos por su superficie, le pareció que su sua­vidad era la correspondencia táctil perfecta de su luminosidad y su belleza.

  • La quiero para mí ‑pensó.

Muy suavemente, la levantó y comenzó a caminar con ella en brazos, hacia las afueras de la ciudad.

Fascinada, entró lentamente en el bosque y se dirigió a un claro.

Allí, bajo el sol de la tarde, colocó la montaña de oro con cuidado sobre la hierba y se sentó a contemplarla.

  • Es la primera vez que tengo algo valioso para mí. Algo que es mío. ¡Sólo mío! ‑pensaron las dos a la vez.

 

Cuando poseemos algo y nos esclavizamos dependien­do de ese algo, ¿quién tiene a quién?

¿Quién posee a quién?