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Fracasar exitosamente

¿Quieres aprender a fracasar exitosamente? Sigue estas nueve recomendaciones:

  1.  Entrénate en el fracaso igual que lo haces en el éxito. Lo mejor es exponerse gradualmente a experiencias frustrantes: competir con personas que sabes que te van a vencer, practicar deportes que no dominas, embarcarte en empresas que tienes pocas probabilidades de llevar a buen puerto…
  2. No generalices. Uno se equivoca en un momento determinado y en un aspecto concreto. Creer que el fallo es global y que somos inútiles es una idea irracional.
  3. Usa el sentido del humor. Reírse de uno mismo sirve para quitar dramatismo a los errores. A veces es difícil en el momento del fracaso, pero siempre podrá resultarnos gracioso cuando recordemos la situación en el futuro.
  4. Sé optimista sobre la posibilidad de subsanar el fallo, ya que no podemos conocer el futuro. Desde el punto de vista psicológico, tiene más eficacia adaptativa ver el vaso medio lleno.
  5. Responsabilízate de tus actos. Toma las riendas y asume el fallo como propio; es la única forma de que se convierta en una oportunidad de aprendizaje.
  6. No te disgustes excesivamente por el fracaso/error. Distanciarse emocionalmente sirve para no perder la sensación de control. Siéntelo, pero no te hundas.
  7. Agénciate un buen grupo de apoyo para los posibles fracasos. Cuando no prevemos que podemos equivocarnos, tenemos tendencia a estar solos ante el peligro. No te arriesgues: asegúrate un buen colchón emocional para amortiguar la caída.
  8. No rumies, actúa. El mayor peligro en momentos de decepción es quedarse analizando obsesivamente nuestros tropiezos. Es mejor que hagas un análisis rápido -no lleva mucho tiempo para ver dónde estaba el error- e inmediatamente pon manos a la obra para subsanarlo.
  9. No hables de ello más de tres veces. A veces es sano explicar a alguien nuestros fracasos, y en ocasiones, podemos contarlos a más de una persona. Pero a partir de determinado número de repeticiones la sensación que se alcanza no es de alivio: verbalizarlo sólo sirve para que las emociones negativas vuelvan a aflorar… y para perder amigos por aburrimiento.